Lalín es uno de los municipios que atraviesa la ruta de peregrinaje conocida como Vía de la Plata, que durante siglos ha servido y, sigue sirviendo, de vía de entrada de peregrinos a Compostela con el fin de venerar los restos mortales del Apóstol Santiago.
Procedentes de la localidad de San Cristovo de Cea y camino de Santiago de Compostela, los peregrinos que recorren la Vía de la Plata encuentran en Lalín un punto ideal para reponer fuerzas disfrutando de una rica oferta gastronómica. El municipio cuenta incluso con un lugar para pernoctar en el Albergue de Peregrinos de A Laxe, en la parroquia de Bendoiro, con capacidad para 29 personas y todos los servicios necesario para una estancia agradable.
Precisamente A Laxe es el lugar de confluencia entre la Vía de la Plata y otro de los itinerarios jacobeos de peregrinación: el Camino Sur o Camino de Invierno.

El Camino de Invierno
Con este nombre denominamos a la ruta que en época invernal muchos peregrinos elegían para evitar subir por las cumbres nevadas de Cebreiro, desviándose del Camino Francés en Ponferrada. El caminante seguía a Santiago por un camino más fácil, de cotas más bajas de terreno que marcaba, en gran parte de su recorrido, el cauce del río Sil, uniéndose a la Ruta de la Plata en las tierras pontevedresas de Lalín.
Tras dejar Ponferrada, la ruta emprende una ligera subida hacia el parque arqueológico de las Médulas para abandonar las tierras leonesas del Bierzo y adentrarse en las gallegas por la Comarca de Valdedoras, donde el camino discurre, prácticamente, paralelo al río Sil. Siguiendo éste, entra en la provincia lucense, donde podemos contemplar el túnel romano de Montefurado.

La ruta continúa por los espectaculares parajes de la Ribeira Sacra lucense. Tras cruzar el río Miño por Belesar, la ruta sube hacia el monte Faro, donde penetra en las tierras pontevedresas por Rodeiro y Lalín. Aquí, en el lugar de A Laxe, se une a la Ruta de la Plata. (el viajero dispone aquí de un albergue oficial
de peregrinos, con capacidad de 29 camas y dotado con duchas, cocina y zona
de descanso).
Por delante aún quedan medio centenar de kilómetros para pisar tierras compostelanas, alcanzar la Plaza del Obradoiro y entrar en la Catedral.

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